martes, 14 de octubre de 2014

"QUIZÁS"










En vertical, en crisis esta es mi voz abierta
                                                                                                                                         
                                       
          
    

Quizás porque sabemos
que la vida es  muy corta,
nos la pasamos siempre
con el llanto en los ojos.


La posibilidad
que damos
al instante feliz,
es mínima.


No es que nuestra ilusión
sea estar siempre tristes,
permanecer
sin romper con el  hielo
de conocer el fin.


No, no es eso.
Y es que
no advertimos el  júbilo
a través de las sombras,
derrochando lo andado
como camino exánime.


El temblor silencioso
de la luz que nos guía
no nos da confianza,
y es todo lo contrario.

Desde que da comienzo
nuestra historia
asidos a la tierra,
iniciamos los rumbos
de los colores
disímiles,
y  permeables.



Somos  seres lumínicos,
esa verdad nos urge
conocerla al instante,
ignorarla nos daña
y nos desvía.


Esto todo sucede
 Por excluir
la lluvia desde  niños,
cuando padres y abuelos
en los húmedos días
nos anunciaban
 un tiempo
maldito.


Festejamos el sol
pero no confiamos
en su constancia.
Por eso
lloramos casi siempre,
perdiéndonos
los rayos más agudos
y las gotas
de agua
que  fresquísimas llegan



a renovar el aire,
y a dar un nuevo impulso
a todo lo que existe


(c)Carmen Castejón Cabeceira

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